Arte y Mandalas de Guadalupe

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viernes, 6 de noviembre de 2020

El tiempo entre pinturas


Hace unos días, durante la primer clase del Módulo Temático de Formas, hablaba con mis alumnas sobre la importancia de los "tiempos libres", tan necesarios entre una sesión y otra de pintura.

Hace muchos años tuve la oportunidad de tomar una mentoría con la genial Wyanne Thompson . En ese entonces solía pintar durante sesiones maratónicas de horas y horas.

Uno de los primeros consejos de Wyanne fue: pintas demasiadas horas, reduce tus sesiones a 30 ó 40 minutos, necesitas tomar distancia de la obra.

Recuerdo muy bien mi desconcierto, y mi respuesta a su propuesta: ¿Cómo que tomar distancia? le dije,  ¡yo necesito pintar, trabajar, esforzarme! 

Sus palabras fueron reveladoras: Más necesitas EXTRAÑAR tu obra para verla con otros ojos al regresar a ella.

Sin dudas esa lección fue una de las más valiosas lecciones de Arte y Vida que me hayan dado.

Por supuesto que seguí su concejo y descubrí lo maravilloso del tiempo entre pinturas.

De esa práctica surgieron los 15 minutos de Paz, uno de los sellos distintivos de las prácticas en los cursos de mi escuela.

Lo paradójico es que años después, estudiando las capacidades de nuestra mente, la memoria y la importancia de olvidar para aprender, descubrí la base científica de esta práctica.

De esto y mucho más hablaremos en las próximas Jornadas de Arte y Mandalas que tendrán lugar del 23 al 29 de Noviembre.


Las pequeñas vasijas de cerámica que comparto aquí, son una de las tantas actividades que realizo en mi tiempo entre pinturas. Un tiempo invaluable para integrar experiencias visuales y sensitivas que son parte vital de mi proceso de exploración y crecimiento como artista.

¿Querés saber más sobre los tiempos libres que necesita tu mente para integrar y aprender?

Sumate a las jornadas de la escuela, la inscripción es GRATUITA.

Hacé CLICK AQUI para inscribirte.


¡Todos son Bienvenidos!



martes, 14 de julio de 2020

Anatomía y prácticas para el músculo creativo


Allá por el 98, mientras cursaba la materia de anatomía en la Facultad de Medicina de Buenos Aires, se despertaron en mí dos grandes pasiones. 

La primera, una profunda admiración y perplejidad por la maravillosa máquina que es el cuerpo humano, en especial el cerebro. 

La segunda es la pasión por entender cómo funcionan, no sólo el cuerpo, sino todas las cosas en sí.

Una década más tarde descubriría que esas mismas pasiones serían las que marcarían mi camino en el arte y los Mandalas.

¿Cómo lo marcaron?

martes, 9 de junio de 2020

Que el árbol no impida ver el bosque


Desde que comencé a guiar meditaciones, allá lejos y hace tiempo, soy una parte activa en las mismas.

Necesito sumergirme en el viaje para poder guiarlos en la construcción de esos mundos imaginarios que visitamos en cada meditación.

Nunca hay nada planeado más que la intención como estrella guía. El viaje siempre es un boleto de ida en blanco.

El Viernes pasado durante la meditación del árbol interior una voz me susurro al oído...que el árbol no te impida ver el bosque.

Hoy, te paso el mensaje a vos:
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